miércoles

El verdadero fin

La tarde se prolongaba en el canto de los grillos y en los destellos rojizos de un sol sumergido hace tiempo en el mar verde que llamamos la pampa.
Al almacén y pulpería del gallego Recabarren todavía no comenzaban a llegar los parroquianos habituales, aquellos que una vez terminada la jornada dura y siempre igual, se acercaban a sentirse un poco acompañados, beberse unas grapas y escuchar alguna que otra historia de las que saben rondar por estos confines y que sin que ellos lo sospechen, son las mismas que se escuchan en las sierras o en la intrincada selva del norte, donde habitan los gaúchos, como a sí mismos se llaman los brasileños de a caballo.
-Vea señor, mi padrino le habrá contado a su manera la historia del gaucho y el moreno, pero así como